Frases de Martín Lutero

Martín Lutero, Frases


Aquí esta un colección de frases utilizada por Martín Lutero, uno de los principales reformadores (que intentaron reformar) la iglesia corrupta de la época en la que se encontraba. Al final una breve biografía de él. 
  1. Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más rueda, más grande se vuelve. 
  2. Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda.
  3. La humildad de los hipócritas es el más grande y el más altanero de los orgullos.
  4. Aquel a quien no le gusta el vino, ni la mujer, ni el canto, será un necio toda su vida.
  5. La facultad del oído es una cosa sensible: muy pronto se sacia y al poco tiempo se cansa y aburre.
  6. El pensamiento está libre de impuestos.
  7. Sepan que están muy equivocados al tildarme de enemigo de la iglesia romana. No soy su enemigo sino que le profeso el más puro amor, así como también a la iglesia cristiana entera.
  8. Cuando Dios construye una iglesia, el diablo construye una capilla.
  9. Enfurézcase quien quiera, con tal de que yo no sea hallado culpable de haber guardado un impío silencio; pues soy plenamente consciente de ser un deudor de la palabra divina, por grande que sea mi indignidad. Nunca se ha podido discutir en serio el verbo divino sin ocasionar peligro y derramamiento de sangre.
  10. La superstición, la idolatría y la hipocresía cuentan con grandes salarios, la verdad es mendiga
  11. La fe debe sofocar toda razón, sentido común y entendimiento.
  12. La humildad de los hipócritas es el más grande y el más altanero de los orgullos. 
  13. Que debe llenar las manos, lenguas, ojos, oídos y corazones de todos los hombres. La Biblia sin comentarios es el sol que por sí solo da luz a todos los profesores y pastores.
  14. Huss ha sido quemado pero no la verdad con él. Iré aunque se dirigiesen contra mí tantos demonios como tejas hay en los tejados
  15. Ya que su serenísima majestad y sus altezas exigen de mí una respuesta sencilla, clara y precisa, voy a darla, y es ésta: Yo no puedo someter mi fe ni al papa ni a los concilios, porque es tan claro como la luz del día que ellos han caído muchas veces en el error así como en muchas contradicciones consigo mismos. Por lo cual, si no se me convence con testimonios bíblicos, o con razones evidentes, y si no se me persuade con los mismos textos que yo he citado, y si no sujetan mi conciencia a la Palabra de Dios, yo no puedo ni quiero retractar nada, por no ser digno de un cristiano hablar contra su conciencia. Heme aquí; no me es dable hacerlo de otro modo. ¡Que Dios me ayude! ¡Amén!
  16. Señor Jesús. Tú eres mi justicia así como yo soy tu pecado. Has tomado sobre Ti todo lo que soy y me has dado y cubierto con todo lo que Tú eres. Tomaste sobre Ti lo que Tú no eres y me diste lo que yo no soy
  17. Mi risa es mi espada, y mi alegría, mi escudo
  18. Usted no es solamente responsable de lo que dice, sino también de lo que no dice
  19. Temo más lo que está dentro de mí que lo que viene de fuera.
  20. Siendo propiedad del Señor Jesucristo a gran precio adquirida, no debemos ser esclavos de Satanás ni de hombre, sino señores verdaderamente libres que no sirven al pecado sino al Señor Jesús.
  21. Aunque el final del mundo sea mañana, hoy plantaré manzanos en mi huerto.
  22. Hice una alianza con Dios: que El no me mande visiones, ni sueños, ni siquiera ángeles. Estoy satisfecho con el don de las Escrituras Sagradas, que me dan instrucción abundante y todo lo que preciso conocer tanto para esta vida cuanto para lo que ha de venir.
  23. Un maestro que permanece mudo cuando se enseña el error, y no obstante pretende ser un maestro de la verdad, es peor que un fanático descarado y con su hipocresía hace más daño que un hereje... éstos no quieren ofender a nadie, o decir una palabra en favor de Cristo, o combatir al diablo y al mundo.
  24. Les ruego que dejen mi nombre en paz. No se llamen así mismos 'luteranos', sino Cristianos. ¿Quién es Lutero?; mi doctrina no es mía. Yo no he sido crucificado por nadie... ¿Cómo, pues, me beneficia a mí, una bolsa miserable de polvo y cenizas, dar mi nombre a los hijos de Cristo?. Cesen, mis queridos amigos, de aferrarse a estos nombres de partidos y distinciones; fuera todos ellos, y dejen que nos llamemos a nosotros mismos solamente cristianos, según aquel de quien nuestra doctrina viene.
  25. Debo al papa tanta obediencia como le debo al anticristo
  26. No es a Cristo andando sobre el mar, sino Su andar cotidiano lo que somos aquí llamados a imitar
  27. No volver a hacer determinada cosa es la esencia del más verdadero arrepentimiento.
  28. El arte de la duda es fácil, porque nacemos con esta habilidad.
  29. El dueño de un prostíbulo no peca menos que un predicador que no entrega el verdadero Evangelio. El prostíbulo es tan ruin como la iglesia del falso predicador.
  30. Es mejor ser dividido por la verdad, que ser unido por el erro


Breve Biografía de Martín Lutero 

Martín Lutero nació en el pueblo de Eisleben, Sajonia Anhalt. En 1484 se traslada a Mansfeld, donde su padre dirigía unas minas de cobre. Martín estudio en varias escuelas en Mansfeld, Magdeburgo y Eisenach.

 En 1501 ingresó a la Universidad de Erfurt, comenzando la carrera de Derecho, pero contrariando la voluntad de sus padres, Martín Lutero se hizo monje agustino en 1505 y comenzó a estudiar Teología en la Universidad de Wittenberg, en donde se doctoró en 1512. Sus críticas hacia la frivolidad, corrupción y costumbres licenciosas fueron creciendo, hasta que en 1517 hace pública su protesta redactando "Las noventa y cinco tesis", denunciando estas situaciones. 

Entre 1518 y 1520 la Iglesia hizo comparecer varias veces a Martín Lutero, quien reafirmó y amplió sus dichos en todas las ocasiones. En 1520, el papa León X le condenó y excomulgó como hereje en una bula que Lutero quemó públicamente y luego permaneció escondido un tiempo. Sus ideas habían hecho eco en el pueblo alemán y en algunos príncipes que vieron la posibilidad de afirmar su independencia frente al papa y frente al emperador, por lo que prestaron su apoyo a la revolución religiosa que produjo la ruptura de la unidad cristiana: La Reforma Protestante. 

Martín Lutero emprendió la reforma de los sectores eclesiásticos que le siguieron y que conformaron la primera Iglesia protestante, a la cual dotó de una base teológica. Defendió la doctrina del "sacerdocio universal", negó la existencia del purgatorio o la necesidad de que los clérigos permanecieran célibes.

 Entre los siglos XVI y XVII se enfrentaron los católicos y los protestantes en luchas por el poder, los intereses políticos y económicos, dando como resultado la creación de diferentes corrientes dentro del protestantismo. 

Martín Lutero viajó en 1546 a Mansfeld con sus tres hijos, donde falleció luego de sentir fuertes dolores en el pecho.









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